19 abril 2007

ERNESTO...CADA MIERCOLES Y JUEVES

Esperaba sentado, casi al borde de la incomoda silla de diseñador. Ansioso y nervioso, daba vueltas distraído al anillo que ensartaba su dedo anular, largo y delgado, y estrujaba sus manos, pálidas y muy bien cuidadas.
Esperaba sentado por ella, su "señora", primero religiosamente cada miércoles, y después cada miércoles y jueves, con una asquerosa puntualidad a las 7.30 en punto cada noche.
Cada noche, dos días a la semana "su señora" acudía a sus brazos; días en los que él, mansamente justificaba la vida que llevaba, o la gran vida, debía ser honesto, que "su señora" le daba.
Ernesto había salido de la modesta casa de sus padres, a los que ayudaba sin falta, para vivir en un pequeño palacio, se había graduado de abogado gracias a ellos, y a la "señora" claro. Trabajaba en un prestigioso bufete, manejaba un carro de lujo, vestía impecable de marcas casi siempre europeas, y se rodeaba de cosas finas y valiosas, incluyendo su mobiliario, todo era de diseñador, Phillipe Starck para ser exactos. Hasta la cama donde se había ganado todo eso, tenía firma. Todo estaba muy claro, era un contrato muy jugoso entre dos partes, en la cual una ponía mucho sexo, y la otra mucho dinero, una sociedad armoniosa digamos.
Cerró los ojos y recordó el principio de todo. Lo incomodo de tirarse aquel cuerpo impecablemente vestido, pero tan irremediablemente gastado al desnudo, una cara llena de costuras, unos pechos de solución salina, pero un vientre ligeramente abultado. Una piel para la que no había cirugía, de la que la suavidad había huido tiempo atrás, y solo muchas cremas diarias mantenía algo hidratada.
Un cuerpo junto al cual, él, no había envejecido, siempre tuvo la tonta idea de envejecer al lado de la mujer elegida.
Tuvo que acostumbrar sus manos jóvenes a recorrer aquel desierto remendado, de nalgas semi duras, gracias a mil horas de gimnasios diarias. Pero lo peor, lo peor era sentir aquella lengua de gata, áspera, recorriendo avida todo su cuerpo joven y vibrante, aquella lengua gastada inundando su boca, su cuello y sus orejas, dejando su saliva a cambio de billetes. Ernesto y "su Señora" estaban claros, sin remordimientos, todo aquel intercambio de fluidos tenia un precio muy alto. Pero a pesar de los años acumulados en el cuerpo, "su señora" era incansable, insaciable; una especie de Drácula que se alimentaba de la vitalidad y el semen de él, cobrando irremediablemente todas sus bondades.
De pronto volvió al presente al sentir el duro borde de la silla en sus nalgas, notó su cuerpo tenso, y sus manos apoyadas en las rodillas. Recordó que era jueves casi a media noche, y ella no había llegado, tampoco ayer había ido. No tenía noticias de ella, ni donde averiguar, ella siempre lo llamaba a él, él a ella jamas, esa era la regla. Nunca en 3 años había faltado una noche, es decir dos noches.
Se sintió angustiado, se sintió extrañándola, necesitándola, aunque ya no sabía quién necesitaba a quién. Se dio cuenta de que hacía mas de un año que no se acostaba con una mujer joven, y que prácticamente no tenia amistades de su edad, se dio cuenta de que vivía prestado de ella. Se dio cuenta de que no le molestaba en lo absoluto estar con ella, ni su cuerpo contenido de suturas, ni sus labios rellenos de substancias extrañas,ni su lengua áspera, ni nada...al contrario los necesitaba. Se dio cuenta de que había violado las reglas del juego, y se sintió perdido y perdedor.
Bajó la vista y clavó los ojos en el periódico que estaba abierto sobre la mesita de café, viendo lo que no había querido ver. Los ojos se le llenaron de agua y sintió ganas de vomitar, volvió a mirarlo a pesar de que las lagrimas no le dejaban leer, sabía lo que decía, un simple texto anunciaba que "su señora" reconocida dama de la alta sociedad había fallecido. No le importaba de que ni el como, ni su marido, ni sus amistades, ni sus hijos, solo le importaba que ya no vendría, que no compartiría con él su botella de vino favorito, ni el jacuzzi, ni la cama de firma...nada. Supo que iba a extrañar ese cuerpo árido que lo explotaba, ese cuerpo hambriento, y ese vientre que guardó los hijos de otro.
Ernesto se sintió morir, no necesitaba de "ella" para vivir, pero se sintió desesperado, sentado allí solo, pensando simplemente que ya no habría mas miércoles ni jueves...

17 comentarios:

Curiosa dijo...

Wow loco, que profundo, que cínico, que tristeza, que austero, que soledad,no?

Oswaldo Aiffil dijo...

Buenísimo, pasa en las películas, pasa en TNT...¿cuantos Ernestos no habrán por alli, con sus miércoles y sus jueves?
Abrazos señor Loco!

Evan dijo...

Soledad o amor?? ...terminó enamorandose de esa "señora"...

Excelente tu cuento!!!

Saludos

Luna Colorada dijo...

cazador - cazado
es mi pensar, la costumbre es mas fuerte que el amor, y aún mas cuando sin darte cuentas empiezas a amar..........
Me gusto!!

Anónimo dijo...

Como decia una publicidad... pasa en TNT, pasa en la vida... jajajajaja...Espero q Ernesto se haya parado de la silla dura a llorarla en la cama o en el jacuzzi, q de pana llorar con el culo dormido no debe ser nada nice, jajajajaja...
Un Beso mi loco favorito!
Nany de capocho!

Anónimo dijo...

Cooooo, no lei el comment de Oswaldo y puse lo mismo, q pajua... eso me pasa por comentar primero y leer los comentarios despues, jajajajaja, que pajua soy, jajajajajajajajaja...
Nany again...

Anónimo dijo...

naaa seguro q lo q mas iba a extrañar son los reales...buen cuento loco,algun parecido con la vida real?Francisco Silva, Maracay

3rn3st0 dijo...

Soledad, pura soledad la que le espera al tocayo. Que vaina, venir a enamorarse de "la señora" justo cuando menos lo imaginaba y cuando menos lo necesitaba.

Así sucede, muchas historias como esa son cotidianas.

¿Cuántos Ernestos hay por ahí?

Saludos de bienvenida desde Guanare mi estimado Orate :-)

Eduardo dijo...

Eso no era amor... Era la costumbre y rutina. Esas cosas pegan, cuando se rompe la rutina...


Eso no es amor... no me parece.


Saludos!

CAROLA315 dijo...

Loco, tu nombre lo tienes de adorno, no tienes un pelo de loco por que de hecho eres calvo y esto es un cumplido. Senti caer el peso de cada palabra que utlizaste paa describir semejante "cuento. Me parece que estoy leyendo "Mientras Escribo de Stephen King" sobre como aprender a cambiar una historia para adaptarla a situaciones reales, me parecio que los Ernesto abundan, nacen y mueren todos los dias y ninguno se percata que las reglas se hicieron para que al romperlas la vida fuese menos monotona y cansona y despues no saben como hacer para no vivir sin eso, que no es amor, claro que no. Creo que quedan los lunes, los domingos, los martes y los viernes.

Saludos Loco

No uso Ropa Interior dijo...

Termino enamorado. Epale rolo de Loco jejeje, pasando a leerte y a saludar men, nos leemos pásala bien.

El Trimardito dijo...

Qué tal???

Bueno, muy bueno

Saludos!!

CARMAN dijo...

ERNESTIN....., tocayooooo??????????? jejeje hecha bien tu cuento que el loco te descubrio jjejejejejeje,
ta bueno el relato loco... en criollo a el tocayo de Ernesto SE LE ACABO LA TETA...!!!! jejejejejej

Wari dijo...

Yo opino igual que Eduardo, eso no era amor, era solo costumbre.
Un abrazo mi Loco!!

La Gata que Ladra dijo...

Loco...

Tú eres una de las personas que me inspiró en último post.

Date una vuelta que sí se puede y TU tienes con qué!

Besos que ladran...

3rn3st0 dijo...

Tenía que entrar en ratón del Carman para venir a joder a éste pobre inocente y puro caballero.

No se, creo que mi admirado orate me escogió porque Carman no suena nada poético, jejejeje.

Saludos a todos

El loco dijo...

jajaja Carman perro e´quinta eres una rataaaaa...y ciertamente Ernesto suena mejor...
Lo mejor de todo esto es ver la interpretación que cada quién tiene del cuento...
Para mi era puro amor....
Saludos a todos